ACOSO SEXUAL INSTITUCIONAL EN CHILE

El acoso institucional es un problema social muy fuerte en Chile, y tiene que ver con el contexto de jerarquía y poder que facilita dicha práctica. El acoso laboral y el acoso sexual institucional tienen en común un contexto en donde el poder, la verticalidad, es capaz de silenciar por medio de coerción, naturalización y negación, aquellas prácticas que transgreden los derechos humanos y los derechos fundamentales de la persona.

Nos atrevemos a decir que Chile ya abrió los ojos a este fenómeno, casos el abuso sexual facilitado por la institución de la Iglesia Católica y cometido por curas. Lamentablemente este caso brutal no ha logrado cambiar la mirada de las instituciones acerca de su responsabilidad para con el cuidado y respeto de los derechos de las personas.

Algunas noticias que nos han removido desde hace algún tiempo son:

  • Galia Díaz, funcionaria del Consejo de la Cultura que fallecería en el accidente de la Isla Juan Fernández.
  • Nora Melo que decidió adoptar la religión musulmana, y de ahí en adelante comenzó a ser tratada por sus jefes como la “perra musulmana”.
  • Nicole Pizarro, de 20 años, Suboficial de carabineros, El capitán la habría acosado verbal y físicamente durante los meses de junio, agosto y diciembre.
  • Una estudiante denunció en el Facebook de alumnos de Ciencia Política de la UC, que había sido víctima de abuso sexual por parte de un compañero de carrera, luego de esta denuncia se conocieron muchas más y la Universidad reconoció que es un problema institucional.
  • Historiadoras y académicas de distintas universidades de nuestro país suscribieron una carta en la que repudian los distintos casos de acoso que han sido denunciados las últimas semanas al interior del Instituto de Historia de la Universidad de Chile.
  • Despiden a Franco Parisi de dos universidades por estar involucrado en actos de connotación sexual.
  • Patricio Hales obligado a dejar embajada en Francia tras denuncia de acoso presentada por una funcionaria.

Una manera eficiente de detener este tipo de hechos es que el estado, las instituciones y empresas asuman su rol en los distintos niveles sociales que les competen. Particularmente las empresas deben generar protocolos claros, simples y con el soporte efectivo para informar a todas las personas acerca de las acciones que deben realizar en caso de estar siendo víctima de acoso. ¿Suena complicado? Una institución con voluntad lo hará bien, pese a las resistencia por los cambios de poder. Un ejemplo notable es el de La Universidad de Harvard (Massachusetts, EE.UU.) que decidió crear un departamento central con el cometido de investigar los casos de acoso sexual que se produzcan en la institución y que afecten a profesores, estudiantes o personal administrativo.

¿En qué están las instituciones Chilenas respecto al acoso sexual?

¿Tienen sus protocolos actualizados al Chile de hoy?

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